Colitis Ulcerosa

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¿Qué es la colitis ulcerosa?

La colitis ulcerosa (CU) es la inflamación del revestimiento del colon. La CU es una de las principales formas de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). En ocasiones, es difícil determinar si la persona padece de colitis ulcerosa o de enfermedad de Crohn, otra de las formas de EII.

El colon, o intestino grueso, constituye los últimos pies de largo del tracto digestivo. El colon incluye el recto, donde se almacenan las heces antes del movimiento intestinal. En ocasiones, las personas que padecen colitis ulcerosa, también pueden padecer irritación en el estómago o en el intestino delgado.

¿Qué causa la colitis ulcerosa?

Es probable que tanto los factores genéticos como los ambientales interactúen para causar la colitis ulcerosa, la cual se está volviendo más común a nivel mundial. En los Estados Unidos, cerca de 3.1 millones de niños y adultos padecen de la enfermedad de Crohn o de CU. La CU puede ocurrir a cualquier edad, pero comúnmente empieza durante la adolescencia y no en la niñez. Tampoco es común en los infantes.

Todos tenemos billones de bacterias y otros microorganismos en los intestinos. Los investigadores creen que la CU ocurre cuando el sistema inmune responde de manera excesiva o anormal a algunos de estos microorganismos. Por esta razón, la colitis ulcerosa se categoriza como una enfermedad “autoinmune”. Es probable que los efectos de los microorganismos intestinales y los del sistema inmunológico estén implicados en causar la CU. Estos efectos incluyen los factores genéticos y ambientales.

  • Factores genéticos: Un historial familiar de EII u otra condición autoinmune es un factor de riesgo para la CU. La colitis ulcerosa puede ocurrir en personas de cualquier grupo étnico o nacionalidad. Sin embargo, es más común en ciertos grupos, incluyendo las personas de ascendencia Judía Asquenazí. No existe un solo gen o mutación que cause la CU. Sin embargo, algunos genes asociados con la CU están involucrados en el sistema inmunológico.
  • Factores ambientales: Contamos con limitada información acerca de las causas ambientales de la CU, y aun no sabemos si las causas son las mismas en los niños y los adultos. Sin embargo, parece que generalmente existen ambos factores, los de alto riesgo y los de protección.
  • Factores de alto riesgo:
    • Vivir en un país del norte (como Estados Unidos, Canadá, o Europa del norte)
    • El uso de antibióticos en la infancia temprana
    • Uso previo de bloqueadores de ácido
    • Alto consumo de carnes rojas, grasa y azúcar
  • Factores de protección:
    • Lactancia maternal en la infancia
    • Alto consumo de frutas, vegetales y fibra dietética
    • Cirugía para quitar el apéndice (apendicectomía)

¿Cuáles son los signos y síntomas de la colitis ulcerosa?

Las personas con CU pueden padecer uno o todos los siguientes síntomas:

  • Dolor abdominal: El dolor puede estar en la parte inferior izquierda del abdomen o más generalizado alrededor del abdomen. Este dolor puede ser persistente, fuerte y posiblemente puede despertar a su hijo del sueño.
  • Diarrea: Paso de heces acuosas o heces frecuentes, lo cual es diferente al patrón normal de su hijo. Puede ir de leve a grave y con frecuencia despierta a su hijo por la noche. 
  • Tenesmo: Esta es la sensación de plenitud en el recto, lo que puede hacer que la persona que lo padece, sienta la necesidad de usar el baño incluso después de haber defecado.
  • Sangre en las heces
  • Pérdida de peso o no subir de peso
  • Crecimiento deficiente, o no crecer en estatura tan rápido como se espera
  • Fiebre sin explicación
  • Dolor articular
  • Cambios en la piel, pueden verse como úlceras, hematomas, o grandes ronchas en las espinillas
  • Estreñimiento: Aunque no es típico, algunas personas con CU sufren de estreñimiento, aunque por lo regular viene acompañado de otros síntomas.

Otros síntomas, conocidos como manifestaciones extra-intestinales, ocurren fuera del tracto digestivo. Encontrará más detalles en la sección titulada “complicaciones” a continuación. 

Su médico de atención primaria realizará una evaluación inicial si a usted le preocupa que su hijo padezca colitis ulcerosa. Pídale a su médico que lo refiera con un gastroenterólogo pediátrico, si su hijo presenta sangre en las heces, diarrea persistente, dolor abdominal persistente, pérdida de peso o crecimiento lento.

¿Cómo se diagnostica la colitis ulcerosa?

  • Sangre: Su médico puede recolectar sangre para investigar los marcadores inflamatorios, como velocidades de sedimentación de eritrocitos (glóbulos rojos) o proteína C reactiva, así como una biometría hemática para detectar niveles altos de plaquetas (llamadas trombocitosis) o niveles bajos de glóbulos rojos (conocido como anemia), o un panel metabólico completo para evaluar una variedad de problemas, incluyendo niveles bajos de proteínas (llamado hipoalbuminemia) o electrolitos anormales. Los análisis de sangre pueden dar resultados normales, incluso si un paciente tiene CU. Una vez que se hace un diagnóstico de EII, los niveles de ciertos anticuerpos en la sangre a veces son útiles para determinar si un paciente padece CU o enfermedad de Crohn. Sin embargo, estos no son confiables para un diagnóstico inicial.
  • Heces: Se puede hacer un análisis de heces para descartar una infección intestinal. Los marcadores de inflamación que se pueden identificar en las heces (calprotectina o lactoferrina) pueden ser estudiados.
  • Endoscopía y colonoscopía: Estos son los principales exámenes para el diagnóstico de la colitis ulcerosa. La esofagogastroduodenoscopia (EGD) utiliza un endoscopio, o tubo con una cámara, para inspeccionar el tracto digestivo alto, incluyendo el esófago, el estómago y parte de los intestinos. La colonoscopía utiliza un endoscopio para examinar el colon y el intestino delgado. Su hijo necesitará una limpieza (tomar laxantes para vaciar las heces del tracto digestivo) antes de la colonoscopía. Se toman pequeñas muestras del intestino, llamadas biopsias, para observarlas al microscopio y confirmar el diagnóstico.
  • Imágenes: Los siguientes estudios de imagen pueden utilizarse para ayudar a diagnosticar la CU y/o descartar la enfermedad de Crohn:
    • Estudios de contraste, series del tracto gastrointestinal superior con seguimiento del intestino delgado
    • Tomografía computarizada (TC) abdominal
    • Enterografía por resonancia magnética (RM): Se puede realizar en vez de una TC, ya que las tomografías computarizadas exponen al paciente a la radiación.
    • Cápsula endoscópica: Es una pastilla que contiene una cámara, la cual se traga, y toma fotografías de varias partes del intestino delgado que no pueden alcanzarse con un endoscopio. Si se realiza esta prueba, es posible que su hijo primero deba tragar una “cápsula de permeabilidad” para asegurarse de que la cápsula endoscópica es segura. Se necesita una limpieza (tomar laxantes para vaciar las heces del tracto digestivo) con anticipación.

¿Cuáles son los diferentes tipos de colitis ulcerosa?

La CU “típica” describe una inflamación que comienza en alguna parte del colon y que luego se extiende de manera uniforme sobre el recubrimiento de todo el intestino, hasta el recto. La CU “atípica” describe una inflamación irregular del colon, que no incluye el recto ni involucra el estómago. La CU también se puede clasificar de acuerdo con su gravedad, con una “colitis aguda grave” que se extiende más profundamente a los tejidos del colon y causa síntomas que pueden requerir hospitalización.

Algunos sistemas clasifican la CU por localización. En la proctitis ulcerativa, solo el recto está inflamado. En la colitis izquierda, la inflamación incluye la parte del colon en el lado izquierdo del abdomen. En la colitis extensa, la inflamación puede incluir la parte del colon que cruza la parte superior del abdomen e incluso la parte que se extiende desde la parte inferior hasta la parte superior del abdomen derecho. Con el tiempo, la inflamación puede cambiar de una de estas categorías a otra

¿Cuál es el tratamiento de la colitis ulcerosa?

El objetivo del tratamiento en la CU es que el paciente se sienta completamente bien, sin inflamación continua y sin diarrea, sangrado o dolor. Otros objetivos incluyen minimizar el número de “brotes”, o episodios recurrentes de inflamación, y asegurarse de que su hijo esté creciendo. 

Para alcanzar estos objetivos, el médico de su hijo le comentará las diferentes terapias para la CU, dependiendo de la gravedad y localización de la inflamación. Su médico puede mencionar tratamientos para inducir remisión (para hacer que los síntomas desaparezcan) o para el mantenimiento de la remisión (para prevenir que los síntomas regresen). El tratamiento para la CU puede incluir una combinación de:

  • Medicación
  • Terapia complementaria y nutricional
  • Cirugía

Su médico también podría recomendar vacunas adicionales y otras medidas para prevenir o tratar las complicaciones o las condiciones asociadas con la CU. Tal vez reciba ordenes escritas (remisiones) para consultas con un oftalmólogo (especialista de los ojos), dermatólogo (especialista de la piel), reumatólogo (especialista en autoinmunidad), cirujano, dietista, psicoterapeuta u otro profesional médico.

Medicación

La terapia para la CU incluye los siguientes medicamentos. Cada medicamento tiene sus propios riesgos y beneficios y es posible que no sea apropiado para su hijo, en base a la gravedad de la inflamación y a otros factores. Su gastroenterólogo debe repasar en detalle, con usted y su hijo, la eficacia y los posibles efectos adversos de los medicamentos.

Además de los tratamientos que se mencionan a continuación, su hijo podría necesitar antibióticos, si existe la preocupación de una infección que pueda hacer que los síntomas de la CU empeoren. Es común que las personas con CU utilicen varios medicamentos diferentes antes de encontrar el régimen más eficaz, o que cambien de medicamentos después de un tiempo cuando un tratamiento deja de funcionar. También se están estudiando nuevos medicamentos y es posible que estén disponibles en los próximos años.

  • Corticosteroides (“esteroides”): prednisona, prednisolona, metilprednisolona, budesonida Estos medicamentos se usan por un periodo corto de tiempo (de pocas semanas a pocos meses) para disminuir o revertir la inflamación y controlar los síntomas. Estos medicamentos nunca se suspenden de repente. Su médico le indicará cómo reducir gradualmente la dosis para detener el tratamiento. Debido a que el cuerpo descompone y procesa diferentes medicamentos esteroides de manera diferente, algunos tienen efectos secundarios significativos mientras que otros no. Según la ubicación y gravedad de la inflamación, se pueden administrar por vía intravenosa (IV), oral o rectal con un enema o supositorio.
  • Aminosalicilatos: sulfasalazina, mesalamina (nombres comerciales: Pentasa®, Asacol®, Lialda®, Apriso®), olsalazina, balsalazida Estos se encuentran entre los medicamentos más seguros, los cuales se utilizan para tratar la CU, pero pueden no ser eficaces por sí solos si es grave la inflamación. Estos medicamentos pueden causar algunos efectos secundarios, pero se pueden usar a largo plazo como tratamiento de mantenimiento. Según la localización de la inflamación, se pueden administrar por vía oral o rectal con un enema o supositorio.
  • Inmunomoduladores: azatioprina (AZA) y 6-mercaptopurina (6MP) Estos medicamentos se utilizan principalmente como tratamiento de mantenimiento, para prevenir la recurrencia de la inflamación, o mientras se disminuyen o se descontinúan los esteroides. También se utilizan junto con otros medicamentos, como los biológicos o aminosalicilatos. Típicamente, estos medicamentos suelen tardar de 3 a 6 meses en mostrarse eficaces y se administran por vía oral (por boca).
  • Inmunomoduladores: metotrexato El metotrexato es otro medicamento que se utiliza como tratamiento de mantenimiento, comúnmente en combinación con otro medicamento. Este medicamento por lo regular se tarda 4 semanas para mostrarse eficaz. Se puede administrar por vía oral o mediante una inyección semanal.
  • Agentes anti-factor de necrosis tumoral (TNF) o inhibidores de TNF: infliximab (nombre comercial: Remicade®), adalimumab (nombre comercial: Humira®), golimumab (nombre comercial: Simponi®) Los agentes anti-TNF se utilizan generalmente en los pacientes con EII entre moderada a grave y se encuentran entre los tratamientos más eficaces. Algunos se administran por vía intravenosa y otros por inyección. Debido a que estos medicamentos pueden causar supresión del sistema inmunológico, los pacientes se revisan para detectar la exposición a la tuberculosis antes de empezar el tratamiento. Cabe recalcar que, el golimumab ha sido aprobado formalmente por la FDA para su uso en adultos, pero no en niños, con CU. Sin embargo, se puede recetar para los pacientes menores de 18 años en función de las reacciones previas del paciente al infliximab y al adalimumab.
  • Agentes anti-integrinas: vedolizumab (nombre comercial: Entyvio®) El Vedolizumab ha sido formalmente aprobado por la FDA para su uso en adultos, pero no en niños, con CU. Sin embargo, comúnmente se receta a los pacientes menores de 18 años que tienen CU y que no responden a otros medicamentos. Estos medicamentos suelen tardar más tiempo (meses) en hacer efecto. Su médico puede agregar otros medicamentos durante este período de espera. El vedolizumab se administra por vía intravenosa.
  • Agentes anti-interleucinas: ustekinumab (nombre comercial: Stelara®) Similar al vedolizumab, el ustekinumab ha sido formalmente aprobado por la FDA para su uso en adultos, pero no en niños, con CU. Sin embargo, comúnmente se receta a pacientes menores de 18 años que tienen CU y que no responden a otros medicamentos. Los agentes anti-interleucinas comúnmente se utilizan en pacientes con la enfermedad de Crohn quienes no responden a corticosteroides, inmunomoduladores y agentes anti-TNF. El ustekinumab se administra mediante inyección.
  • Inhibidores de JAK: tofacitinib (nombre comercial: Xeljanz®) Al igual que el vedolizumab y el ustekinumab, el tofacitinib ha sido formalmente aprobado por la FDA para su uso en adultos, pero no en niños, con CU. En ocasiones se utiliza en niños o adolescentes que no han respondido o han dejado de responder a todos los demás tratamientos mencionados anteriormente. Se administra por vía oral.

Dieta y nutrición

La colitis ulcerosa no responde tanto a los cambios en la dieta como la enfermedad de Crohn. Por lo tanto, la terapia nutricional todavía no se utiliza como tratamiento primario sin medicamentos. Sin embargo, la dieta y la nutrición son extremadamente importantes en el manejo de la CU. Una buena nutrición es importante para la mejoría y el bienestar, así como para frenar el bajo peso, el crecimiento lento, la anemia y las deficiencias de vitaminas y minerales.

Además, muchas personas con CU se dan cuenta de que sus síntomas empeoran al comer “alimentos desencadenantes”, los cuales no son universales, pero pueden diferir de una persona a otra. Muchas personas también se dan cuenta de que, los alimentos que toleran cuando están en remisión, pueden molestarlos cuando tienen una recurrencia de la inflamación o un “brote”. 

Las recomendaciones generales para la dieta y la nutrición en los pacientes con CU incluyen:

  • Limitar el consumo de carnes rojas o procesadas a una vez por semana o menos.
  • Limitar el consumo de grasas saturadas y grasas trans.
  • Comer muchas frutas y verduras, a menos que su equipo médico le indique lo contrario. No es necesario evitar la fibra.
  • Si su dieta no es suficientemente alta en micronutrientes, puede serle útil tomar suplementos de vitaminas y minerales, como hierro, calcio y vitamina D.

Algunas personas con CU siguen planes restrictivos de alimentación, como la Dieta de Carbohidratos Específicos o la Dieta de Exclusión de la Enfermedad de Crohn. Estas dietas aún no se han probado en estudios para ayudar a pacientes con CU. Si está considerando este tipo de dieta, hable con su médico y consulte con un dietista registrado para asegurarse de que su hijo está recibiendo una nutrición balanceada.

Terapia alternativa/complementaria

La terapia alternativa es un tratamiento para la CU la cual no es una terapia médica tradicional. Las terapias complementarias se utilizan en combinación con la medicina tradicional.

Se han realizado algunas investigaciones sobre las terapias alternativas y complementarias en personas con CU. Sin embargo, no existe suficiente investigación para determinar si estas terapias funcionan. Discuta estas opciones con el gastroenterólogo de su hijo antes de empezar cualquier terapia complementaria/alternativa.

  • Trasplante de microbiota fecal (TMF): El objetivo del TMF es introducir bacterias del intestino de un donante sano en el intestino de un paciente con CU, para disminuir la inflamación desencadenada por las bacterias originales del paciente. Los investigadores están estudiando la efectividad, los riesgos y las mejores técnicas para este tratamiento. Hasta que esta información esté disponible, el TMF solo se recomienda como parte de los estudios médicos (ensayos clínicos).
  • Suplementos herbales: Existen varios suplementos que se han estudiado en pacientes con CU, incluyendo curcumina, Indigo naturalis, Boswellia serrata (olíbano), Andrographis paniculata (equinácea de la India), jugo de pasto de trigo, aloe vera, mirra y manzanilla. Aún no tenemos información suficiente sobre su eficacia para recomendar estos suplementos. Tenga en cuenta que los suplementos herbales no son regulados por la FDA.
  • Probióticos: Los probióticos son bacterias y/o levaduras con el propósito de ayudar a crear un ambiente saludable en el intestino. Como existen tantos tipos de probióticos, no es posible hacer recomendaciones generales sobre su uso. Sin embargo, en las personas con CU que ya se han sometido a una cirugía para extirpar el colon, el producto de múltiples cepas Visbiome® (también llamado VSL # 3®) puede ayudar a evitar que la inflamación recurra en el tejido intestinal restante. Visbiome® y E. coli Nissle 1917 (Mutaflor®) también pueden ayudar a inducir y mantener la remisión en pacientes con CU entre leve-moderada, aunque existe más información sobre su uso en adultos que en niños. Tenga en cuenta que los probióticos no son regulados por la FDA.
  • Aceite de pescado: El aceite de pescado contiene ácidos grasos omega-3, los cuales son esenciales en la dieta humana, junto con los ácidos grasos omega-6 y omega-9. Los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a prevenir o disminuir la inflamación, incluyendo la inflamación del colon. Estos ácidos grasos se encuentran en los alimentos como los pescados grasos (salmón, arenque y caballa) y algunos vegetales verdes.

Cirugía

La cirugía para la CU generalmente incluye la extirpación de la mayor parte o la totalidad del colon. Esta cirugía se llama colectomía y puede requerir algunos procedimientos durante un período de meses. Aunque las personas a veces piensan en la cirugía como el "peor de los casos", es un tratamiento útil para considerar cuando los síntomas de la CU son graves, cuando los medicamentos no son eficaces o cuando los efectos secundarios del tratamiento son significativos.

Los detalles sobre cuándo es apropiada una cirugía y si un paciente pudiera necesitar una ileostomía (bolsa externa para recolectar los desechos), y por cuánto tiempo, depende de las circunstancias individuales. Hable con su médico y cirujano consultante sobre el caso particular de su hijo.

¿Cuáles son las complicaciones de la colitis ulcerosa?

Las complicaciones directas de la CU pueden incluir:

  • Bloqueo y/o desgarro intestinal
  • Sangrado intestinal
  • Estrechamiento anormal del colon (estenosis)
  • Crecimiento lento y poca ganancia de peso
  • A largo plazo, las personas con CU tienen una tasa más alta de cáncer de colon

Las complicaciones fuera del intestino, también llamadas manifestaciones extraintestinales, pueden incluir las siguientes:

  • Piel: Erupciones cutáneas inusuales (como el eritema nodoso o pioderma gangrenoso)
  • Articulaciones: Dolor e hinchazón de las articulaciones; espondilitis anquilosante (dolor lumbar, inflamación de la columna)
  • Ojos: Inflamación de diferentes partes del ojo (llamadas uveítis, epiescleritis, o queratitis)
  • Boca: Úlceras en la boca (aftas), que pueden variar en gravedad desde indoloras hasta graves y generalmente son recurrentes
  • Huesos: Densidad mineral ósea reducida
  • Sangre: Anemia
  • Vasos sanguíneos: Aumento del riesgo de coagulación en la sangre, especialmente en el contexto de una enfermedad activa y/o después de una cirugía.
  • Hígado: Inflamación del hígado puede ocurrir debido a la EII o debido a las condiciones asociadas con la hepatitis autoinmune y la colangitis esclerosante primaria
  • Riñones: Mayor riesgo de cálculos renales
  • Psicológicos: la CU a menudo se asocia con depresión y/o ansiedad, quizás debido a alguna combinación de inflamación, anemia, desnutrición y del estrés causado por los síntomas dolorosos o molestos
  • Sueño: Mayor riesgo de trastornos del sueño

También existen varias complicaciones que pueden ser causadas por diferentes tratamientos para la CU, incluyendo alergias a medicamentos y otros efectos secundarios. A veces es difícil saber si es la propia colitis ulcerosa o los medicamentos los que causan un síntoma o problema. Si le preocupa que su hijo tenga una complicación o un efecto secundario, asegúrese de consultarlo con su médico.

¿Dónde puedo encontrar apoyo para mi hijo y mi familia?

Además de los recursos en línea, existen varios grupos de apoyo comunitarios. Pregúntele a su médico o enfermera sobre los grupos de apoyo de la comunidad local, como el programa Power of 2. Algunos recursos adicionales incluyen la Crohn 's and Colitis Foundation, IBD Support Foundation, NASPGHAN Foundation, e ImproveCareNow.

Autores: Rebecca Cherry, MD, Laura Bauman, MD, Edwin F. de Zoeten MD, PhD
Editor: Athos Bousvaros, MD
Agosto 2021

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North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition
The Association of Pediatric Gastroenterology and Nutrition Nurses
North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition Foundation
The NASPGHAN Council For Pediatric Nutrition Professionals
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